Cuando un restaurante crece, a veces la marca no crece con él.
A veces perdió coherencia: el logo del segundo local no cuadra con el primero, los proveedores trabajan con archivos distintos, nada se ve igual.
A veces llevas años postergándolo: la identidad queda para después de la temporada, de la apertura, de la siguiente urgencia.
O la marca solo aparece cuando hay algo encima: la cartelería, el press kit, la carta nueva. Todo resuelto sobre la fecha.