En algún momento se perdió el control.
Cada vez que llega un proveedor nuevo, tienes que empezar desde cero. Cada vez que aparece una pieza nueva, alguien tiene que decidir cómo se ve. Esa persona casi siempre eres tú. La marca te está quitando tiempo que no tienes.
Ese problema tiene solución.
Las decisiones visuales tienen que cerrarse y quedar donde cualquiera pueda usarlas sin preguntarte.