El producto ya tiene mercado. La marca todavía no lo refleja.
A veces perdió coherencia: las etiquetas cambian según quién imprimió, las líneas no se reconocen como familia, los archivos definitivos no están en ningún lado.
A veces llevas tiempo postergándolo: la identidad unificada siempre queda para después del pedido grande, de la feria, del siguiente lanzamiento.
O la marca solo aparece cuando hay algo encima: la ficha para el comprador, el material para la feria, el empaque nuevo. Todo resuelto sobre la fecha.