En algún momento se perdió el control.
Cada vez que aparece algo nuevo, alguien tiene que decidir cómo se ve. Generalmente eres tú.
Las decisiones visuales tienen que cerrarse una vez y quedar donde cualquiera pueda usarlas sin preguntarte.
Cada vez que aparece algo nuevo, alguien tiene que decidir cómo se ve. Generalmente eres tú.
Las decisiones visuales tienen que cerrarse una vez y quedar donde cualquiera pueda usarlas sin preguntarte.