En algún momento se perdió el control.
Cada formato nuevo — botella, lata, barril, etiqueta de temporada — tomó sus propias decisiones. Los distribuidores trabajan con versiones distintas y los compradores en anaquel no conectan los productos entre sí.
Las decisiones visuales tienen que cerrarse una vez y quedar donde cualquier distribuidor o imprenta pueda usarlas sin consultarte.